Catequista del nuevo proceso de catequesis


Catequista del nuevo proceso de catequesis

Los catequistas no son voluntarios, sino cristianos que, habiéndose encontrado con Jesucristo, lo aman y le siguen.
Los catequistas no son las mamás o papás invitados u obligados a dar catequesis a sus hijos para que hagan la primera comunión; sino cristianos que han descubierto que su carisma dentro de la Iglesia es hacer resonar con pasión el mensaje de Jesucristo para que le sigan y le amen, como camino, verdad y vida.


Los catequistas no son aquellos que enseñan los que les parece de la fe, celebran la misa cuando tienen ganas y se confiesan directamente con Dios, practican de la fe lo que les interesa y rezan cuando toca; sino cristianos que van en nombre de la Iglesia, enseñando lo que la Iglesia cree, celebra, vive y reza.
Por eso, los catequistas del nuevo proceso de catequesis de infancia son aquellos que:
Preparan la catequesis con tiempo para reflexionar cómo vive lo que intenta transmitir. Pues saben que sólo se da lo que se tiene, y que nadie puede dar lo que no tiene.
Han entendido que la catequesis no se reduce a una hora, sino que se prolonga durante la semana. Pidiendo por los destinatarios cada día, sacando tiempo para hablar con los niños y los padres, revisando la propia catequesis para seguir mejorándola.
Han optado por hacer una catequesis “menos escolarizada” que parte de lo concreto y utiliza los medios que llegan más a los sentidos de los destinatarios. Así el catequista narra o cuenta su propia experiencia del mensaje que está transmitiendo; utiliza el templo partiendo de sus elementos litúrgicos para iniciar en la celebración de la fe; desarrolla el canto con gestos que al entrar por los oídos y la vista consigue que el mensaje se quede más grabado en la memoria; propone el signo (cruz, ambón, Biblia) como realidad concreta que ayuda a comprender mejor el mensaje que se está transmitiendo; realiza el gesto relacionados con los contenidos que favorecen aún más la comprensión y la participación.
Doy, gracias a Dios, por todos los catequistas de la diócesis que, sacando tiempo de donde no lo tienen, están haciendo un gran esfuerzo por adaptarse a estos nuevos medios, para hacer que la catequesis sea más un hacer “resonar” en el corazón el mensaje de la fe, y no tanto un entretener a los niños pintado dibujos y coloreando frases inacabadas.

Manuel Márquez Córdoba es sacerdote diocesano y delegado de Catequesis. Párroco en la parroquia del Carmen de Camp

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