«Todo empezó con la catequesis de mi hijo»



Valerie Koubi, de ascendencia judía, se bautizó en la celebración de la Vigilia Pascual en la Catedral, presidida por el obispo de Málaga, D. Jesús Catalá. No sería nada novedoso si no fuese porque Valerie tiene 37 años y, junto con el bautismo, recibió la confirmación y la Eucaristía, a la vez que otros 13 catecúmenos más.
Font: Pagina web de la Diòcesi de Málaga

Valerie decidió bautizarse ya que tuvo una formación católica, pero al ser de ascendencia judía, no fue bautizada en su infancia. Hoy nos cuenta cómo ha sido su camino desde que decidió abrazar la religión católica.
–¿Su familia es judía. Cómo fue su educación religiosa? 
–Mi padre es judío y mi madre católica, ninguno de los dos es practicante y siempre han respetado mi libertad religiosa. Desde pequeña hacía vida católica, iba a la iglesia, fui a colegios religiosos pero nunca recibí los sacramentos.
–A pesar de no estar bautizada recibió educación católica en colegios religiosos ¿Por qué? 
–Surgió de forma natural, todas mis amistades y vecinos iban al mismo colegio y a mis padres les gustaba el nivel del mismo. Nunca me pusieron pegas por el hecho de no estar bautizada.
–¿Cómo percibía el cristianismo en su infancia?
–Lo viví como cualquier niño, la diferencia es que yo no me bauticé, ni hice la comunión, pero de vez en cuando iba a la iglesia y mis creencias eran católicas. 
–Según el papa Benedicto XVI, no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva ¿Cuál fue en su caso ese acontecimiento o esa persona?
–Ya en mi juventud había sentido la necesidad de vivir los sacramentos, pero como ignoraba cómo proceder para obtenerlos, lo fui dejando. Más tarde, creo que el acontecimiento que me hizo decidirme a dar el paso fue cuando participé en catequesis por la comunión de mi hijo mayor. En una de ellas, le dije a Conchita, la catequista, que tenía la necesidad de recibir los sacramentos y confirmar mi fe por coherencia con mi persona y mi fe. Tanto ella como su marido José Mª enseguida se ofrecieron para ayudarme en el camino e informarme de todos los pasos que debía seguir. Han sido personas maravillosas y por eso decidí que fuesen mis padrinos en este día tan importante..
–¿De qué forma ha participado en la educación religiosa de sus hijos?
–Mis hijos están bautizados ya que tanto mi marido como yo nos sentimos católicos. Los he observado desde pequeños y he visto que tienen fe. El mayor está muy ilusionado con recibir la comunión y asiste por decisión propia a las catequesis para continuar con su formación católica.
–¿Cómo se tomó su familia su decisión?
–Pues no les extrañó en absoluto, siempre han visto que yo era católica, que iba a la iglesia y me han dado la libertad religiosa. Quizás, están sorprendidos por bautizarme a mi edad, pero han respetado mi decisión, de hecho, acudieron a la catedral el día que recibí los sacramentos.
–¿Cómo vive el cristianismo ahora?
–Ahora lo vivo de forma más intensa, vivir los sacramentos ha sido de alguna forma romper una barrera que tenía de forma subconsciente. Me he sacado la espinita que tenía clavada y creo que he hecho algo coherente en mi persona para con mi fe.
–¿Cómo valora los meses de formación que ha vivido antes del acto sacramental?¿Cuáles son las etapas por las que ha pasado?
–Ha sido un proceso largo, no ha sido algo que decides de la noche a la mañana. En estos últimos tres meses hemos tenido sesiones intensivas cada semana, hemos estudiado y debatido sobre los sacramentos de iniciación, los mandamientos... estábamos muy ilusionados y motivados. Y estoy enormemente satisfecha y plena una vez que los he recibido.

  

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