7 d’octubre de 2013

El cardenal Maradiaga cuenta lo que están haciendo en el Consejo de Cardenales

Los trabajos para reformar

 la curia romana en primera persona

El cardenal Maradiaga cuenta lo que están haciendo

en el Consejo de Cardenales

07.10.2013 
Famiglia Cristiana
FILIPPO MONTEFORTE




El cardenal Maradiaga cuenta lo que están
 haciendo en el Consejo de Cardenales. Ideas, 
hipótesis y secretos de la decisión más
 revolucionaria de Bergoglio. Sobre el IOR, 
reforma profunda pedida por todos. 
El Concilio es un desconocido incluso 
para los sacerdotes.

“Estamos en medio de muchas dificultades”.
 El cardenal Oscar Andrés Rodriguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, en Honduras, 
71 años, es el coordinador del Consejo de Cardenales, que el Papa Francisco ha querido a
 su lado para ayudarle en la reforma de la Iglesia , y que se ha reunido la semana pasada
 en el Vaticano. Habla el día después de la histórica visita de Bergoglio a Asís.

¿Cómo va vuestro trabajo?

Hay muchas esperanzas, pero no es fácil. El Papa ha participado en los tres días de trabajo. 
Estamos reflexionando y hemos decidido partir del problema del Sínodo de los obispos.
 Hay muchas sugerencias sobre la mesa, y se cambiará profundamente en su estructura.

¿En qué sentido?

El Papa quiere transformarlo en un órgano permanente de consulta. Hasta ahora se reúne 
durante tres semanas y los obispos miembros del Sínodo se encuentran durante el tiempo
 previsto. Bergoglio en cambio quiere que sea un instrumento que trabaje durante tres años, 
con consultas permanentes y si es necesario cotidianas, utilizando internet. Una estructura, 
en resumen, interactiva, que sirve para tener a los obispos miembros siempre presentes,
 a pesar de seguir estando cada uno en su país.

¿Demasiado galvanizado hasta ahora en los esquemas y ritos de la Curia romana?

El Sínodo ha sido una gran intuición del Concilio Vaticano II, después codificada en su 
estructura por Pablo VI. Pero esa intuición no fue desarrollada a continuación. Joseph 
Ratzinger habló muchas veces de sinodalidad circular, pero nunca tuvo verdaderamente
 lugar. El Papa sigue insistiendo en este concepto. La próxima semana tendrá lugar una 
reunión de la Secretaría del Sínodo con el nuevo Secretario general monseñor Lorenzo
 Baldisseri, apenas nombrado por el Papa, para poner a punto nuevos procedimientos 
y contenidos.

¿Se hablará de familia en el próximo Sínodo?

Veremos. El tema de la familia, con todo lo que implica, será estudiado a partir de la próxima reunión del Consejo de Cardenales en diciembre. El Papa nos ha pedido ante todo razonar sobre la estructura del Sínodo. El Sínodo después  decidirá los temas, teniendo en cuenta las indicaciones del Papa, que ya ha dicho que la cuestión de la familia es una prioridad del Sínodo de los obispos.

¿Y la reforma de la Curia?

En orden, después del Sínodo, está la Secretaría de Estado y los dicasterios. En diciembre
 habrá una agenda precisa.

¿Se prevé la figura del “moderator curiae”, una especie de coordinador general de los 
dicasterios de la Curia?

Es una idea nacida durante las reuniones de los cardenales que precedieron al Cónclave. 
Podría servir para facilitar el trabajo del Secretario de Estado. Pero repito, es sólo una de
 las sugerencias propuestas. Si se prevé, aún no sabemos cómo sucederá de forma concreta
 y cuáles serán sus competencias. En el Consejo aún no hemos discutido este punto. No son
 sólo propuestas. Los cardenales miembros de la comisión han hecho sondeos en sus 
continentes sobre varios temas y han recogido un material muy precioso e interesante. Puedo
 decir que toda la Iglesia participa en este trabajo nuestro. Sólo desde América latina hemos 
tenido 110 páginas de propuestas. El cardenal Bertello, prefecto de la Gobernación de la Santa
 Sede, ha hecho un trabajo importante recogiendo las sugerencias propuestas por la propia 
Curia romana. Ahora estamos trabajando para poner todo esto en orden.

¿La actual Constitución de la Curia romana Pastor bonus de Juan Pablo II seguirá estando o
 desaparecerá?

Aún no hemos llegado a hablar de esto. Pero ya sabemos que nuestro trabajo no será
 enmendar la Pastor bonus. Le puedo asegurar que no habrá retoques, sino una nueva 
Constitución para la Curia y se necesitará tiempo. No esperen que llegue el año que viene. 
Queremos que se escuchen las voces de las personas interesadas, es decir, los que trabajan 
en la Curia romana. En resumen, el proyecto de Constitución se discutirá con los que viven y 
trabajan en la Curia, con gente de experiencia.

Mientras tanto, ¿habrá cambios provisionales, como por ejemplo la fusión de algunos 
dicasterios?

Diría que es evidente. En las reuniones de pre-Conclave se observó que la Curia ha crecido 
demasiado y que es difícil trabajar con agilidad. No puedo decir ahora cuáles podrían ser las 
posibles fusiones, porque apenas hemos empezado a examinar las situaciones de los distintos
 dicasterios.

¿Pero no hay un estudio del cardenal Nicora que prevé fusionar varios dicasterios 
“económicos” en un único dicasterio?

Aún no hemos afrontado este punto. Estamos esperando que concluyan su trabajo las dos 
comisiones instituidas por el pontífice precisamente sobre los dicasterios e institutos que 
supervisan las actividades económicas. Ciertamente no se entiende por qué el Vaticano, 
como los demás Estados, no puede tener un “ministerio de economía” y agrupar allí todos los
 actuales dicasterios que se ocupan de asuntos económicos. Confirmo que hay una hipótesis
 en este sentido propuesta por el cardenal Attilio Nicora.

En Asís el Papa Bergoglio ha recordado el tema de la paz. ¿Cómo ha cambiado el horizonte
 la jornada de ayuno y oración por la paz en Siria?

Ha sido casi un milagro. Estábamos llegando a la guerra con misiles, que habrían traído 
destrucciones espantosas. El llamamiento del Papa Francisco y su carta a Putin han tenido un 
efecto grandísimo: la paz es el único camino a seguir. La vigilia de oración ha sido un paso 
importantísimo en la historia del mundo, un gesto sencillo que ha sacudido las conciencias de 
todos.

La otra fortísima denuncia del Papa Francisco en estos meses ha sido sobre la inmigración. 
Un problema dramático también en su país…

Para evitar estas tragedias es necesaria una mejor vigilancia contra los traficantes que
 especulan. Además, es necesario estimular a los gobiernos para que cuiden más a los jóvenes.
No hay interés por el destino de tantísimos jóvenes que no ven un horizonte de perspectivas de 
vida y se ponen en camino. Es uno de los efectos de una globalización que es solamente de la 
economía, que ha reforzado los monopolios y afectado a los pequeños empresarios, esa clase 
media que es la espina dorsal de todo país. La economía no debe basarse solo sobre el
beneficio. Hace falta más solidaridad. Quizás se ganará un poco menos, pero se ayuda al
desarrollo de un país y se aseguran fuentes de trabajo.

¿El Papa irá a Oriente, donde la Iglesia parece hoy sufrir más?

No conozco la agenda de los viajes del Papa. En todo Extremo Oriente seguramente hay 
situaciones de sufrimiento y allí Caritas está haciendo un grandísimo trabajo. Pero está también
el Líbano, que es un país con centenares de miles de prófugos sirios. Donde la gente sufre, 
Caritas está ya en primera fila. Pero la mejor ayuda que el mundo puede ofrecer para las
situaciones de crisis y de sufrimiento es parar el comercio de las armas.


Entrevista realizada por Alberto Bobbio

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