23 de gener de 2013

LA SITUACIÓN ACTUAL NO NOS PERMITE DAR LA FE POR SUPUESTA


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MANUEL SÁNCHEZ, DELEGADO DIOCESANO DE CATEQUESIS

Viernes, 18 de enero de 2013
LA SITUACIÓN ACTUAL NO NOS PERMITE DAR LA FE POR SUPUESTA
 ¿Qué tarea tiene encomendada la Delegación de Catequesis?
Ayudar a conocer, celebrar, vivir y contemplar el misterio de Cristo. En la diócesis es el instrumento que emplea el obispo, cabeza de la comunidad y maestro de la doctrina, para dirigir y orientar todas las actividades catequéticas de la diócesis.

¿Con cuántos catequistas contamos en Sevilla?
Unos 5.000 aproximadamente.
¿Y cuál es el perfil del catequista sevillano?
La mayoría son mujeres, con una media entre 40 y 50 años, y con una conciencia fuerte de pertenencia a su parroquia. Tienen un sentido fuerte de la necesidad de Dios y de una formación adecuada, suelen ser el grupo más dinámico de la parroquia y, aunque su servicio sea sobre todo en la catequesis, entregan su tiempo para lo que necesite la parroquia.
La catequesis más conocida puede ser la preparatoria de la Primera Comunión, pero su acción no se queda ahí.
La catequesis puede ser para cualquier momento de la vida, pero hay una etapa fundamental que es la Iniciación Cristiana, centrada en los sacramentos del Bautismo, Confirmación, Eucaristía y Reconciliación. El creyente inicia un proceso de conversión que le lleva a ser cristiano a través de la Iniciación que se recibe antes de los sacramentos. En estos momentos los retos más importantes son los jóvenes y las familias, su formación y su acompañamiento. La familia es el verdadero lugar desde donde realizar una catequesis auténtica.
¿Cómo se coordina esta labor de los catequistas?
Cada parroquia tiene un coordinador que junto con el párroco organizan las catequesis. Además, en el arciprestazgo uno de los sacerdotes que lo componen y un catequista coordinador reúnen periódicamente a las parroquias para valorar la marcha de las catequesis, organizar actividades conjuntas y resolver las dificultades. Lo mismo ocurre en cada zona pastoral, donde existe un sacerdote delegado del vicario y un catequista coordinador. Ambos dinamizan la zona pastoral en el ámbito de la catequesis y pertenecen al Consejo Diocesano de Catequesis, donde están incluidos los distintos equipos de trabajo de la diócesis: formación, catequesis especial, medios audiovisuales, oración y biblia. Por otro lado, quisiera destacar dos departamentos integrados en la Delegación: el Departamento de Pastoral del Sordo y el Departamento para el Catecumenado Bautismal.
¿Qué formación debe tener un catequista?
Comprende varias dimensiones. La más profunda hace referencia al ser del catequista, a su dimensión humana y cristiana. La formación, en efecto, le ha de ayudar a madurar, ante todo, como persona, como creyente y como apóstol. Después está lo que el catequista debe saber para desempeñar bien su tarea. Esta dimensión requiere que el catequista conozca bien el mensaje que transmite y, al mismo tiempo, al destinatario que lo recibe y el contexto social en que vive. Finalmente, está la dimensión del saber hacer, ya que la catequesis es un acto de comunicación.
En el Año de la Fe, la catequesis tiene una importancia indudable ¿Cómo se está viviendo este evento en delegación?
¡Con intensidad! Como no podía ser de otra forma. La importancia del Concilio Vaticano es evidente para todos ¡una gracia del Espíritu Santo que nos devolvió al camino que Dios quería para su Iglesia!, pero la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica tiene una especial significación para esta Delegación. Son ya 20 años trabajando con él, aprovechando todo lo bueno que ha proporcionado.
¿Qué mensaje le gustaría que calara en este Año de la Fe?
Es un momento adecuado para profundizar en el Credo de nuestra fe. Necesitamos santos de la fe que hagan de sus vidas una auténtica catequesis con su manera de ser, de estar, de vivir. La situación actual no nos permite dar por supuesta la fe. Por tanto, a tiempo y a destiempo no podemos olvidar nuestra condición de testigos. En el año de la fe doy gracias a Dios por los catequistas, auténticos testigos de fe.
A nivel personal, ¿qué le reporta esta tarea?
Hemos tenido momentos difíciles y complicados, muy duros en el comienzo. Después el Señor ha ido orientando e indicando el camino que debíamos realizar. Sin tantos hermanos como ayudan -en la Delegación, especialmente, María Navarro y Carmen Hernández- sería imposible este servicio. Además, aprendes a valorar a tus hermanos sacerdotes, entregados y haciendo de todo su tiempo un don a miles de servicios. Aprendes del ejemplo de mayores y jóvenes que viven con ardor su consagración sacerdotal en nuestra diócesis. En definitiva, descubres la riqueza de la diócesis de Sevilla. Podemos hacer más, podemos ser más santos, podemos organizar más espacios para la Nueva Evangelización, pero mi experiencia es que la diócesis de Sevilla está muy bien trabajada, y trabaja muy bien. El Espíritu Santo se mueve más de lo que podemos llegar a valorar.

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